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El público joven que asistía a las funciones del Taller Coreográfico de la UNAM en el
Teatro Arq. Carlos Lazo no se conformaba con ser sólo espectador, quería ser parte del fenómeno dancístico.
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Tras el acostumbrado debate que se realizaba al término de la función, los estudiantes le comentaron a la maestra
Gloria Contreras que deseaban aprender a bailar.
En ese momento, en el estrado del teatro, les impartió su primera clase de Contrología, técnica de ejercicios
que permite desarrollar la flexibilidad del cuerpo mediante la relajación, la tensión y la respiración.
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