Estirar el cuerpo, expandir el alma
Estirar el cuerpo e inhalar, relajarlo y exhalar: así comienza mi clase de contrología. Y es un magnífico empiezo
ya que el ejercicio entraña el reconocimiento del cuerpo y del alma. Respirar bien es retroalimentarse del mundo que nos rodea,
armonizarse con el todo. Así, a lo largo de la clase, cuerpo y alma se equilibran con el ritmo del movimiento corporal acompasado
con la respiración. Tendones y músculos trabajan, la tensión huye, el corazón se purifica. Toda tristeza y todo malestar físico se van.
En lo personal, ninguna otra actividad física me ha entrenado el cuerpo y llenado tanto el espíritu como ésta.
Mi cuerpo se ha hecho elástico como nunca lo imaginé, luego de años de sedentarismo. Mi alma también se ha expandido y mi
voluntad se ha fortalecido con el hábito de la disciplina. Después de cada clase, aunque el cansancio sobrevenga, me siento bien.
Me invade el bienestar de ese bendito cansancio resultado de haber logrado superarme en cada clase. Mi cuerpo y mi alma han sido
recompensados. Puedo dormir tranquila.
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Aileen Martínez Ortega
Alumna de contrología
Seminario del Taller Coreográfico Universitario
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